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FLOR DE RETAMA HIMNO PRO SENDERISTA

¿Es flor de retama “la” canción ayacuchana?

Por Vicente Otta


A propósito del Día de La Canción Ayacuchana, instituida el 6 de noviembre, un grupo de intérpretes y músicos convocó a un homenaje por los 40 años de la creación de “Flor de Retama”, el difundido tema de Ricardo Dolorier. Sabido es que, este tema es fruto de los sucesos de Huanta-Ayacucho, del 21 de junio de 1969. Cuando el gobierno militar, liderado por Juan Velasco Alvarado, intentó recortar la gratuidad (1) de la enseñanza, estudiantes y padres de familia realizaron movilizaciones que culminaron con algunos estudiantes muertos y la derogatoria de esta medida gubernamental.

La inmarcesible flor de la memoria
Unos años más tarde, la cantante Martina Portocarrero lo grabó y difundió con bastante aceptación entre el público contestatario y provinciano- andino, particularmente juvenil. Hasta la derrota del sanguinario movimiento, 1992-1993, la canción fue grabada por varios intérpretes y amplió su difusión. La de Martina Portocarrero es la grabación más reconocida y en algún momento, antes del espanto y sevicia senderista contra dirigentes y organizaciones populares, sensibilizó a ciertos sectores y pudo aparecer como “sinónimo” de la Nueva Canción. En la lógica del trabajo de propaganda, ésta sirvió, no pocas veces, para sensibilizar a jóvenes incautos e incorporarlos a la lucha armada, a muchos otros para utilizarlos en tareas de apoyo. No dejó de cumplir una función práctica a favor de la “guerra”.
En el imaginario social, esta canción quedó vinculada a la guerra desatada por Sendero Luminoso (SL), no a los sucesos de Huanta mencionados.
Pretender hacer de estos 40 años de su creación el acto central del Día de la Canción Ayacuchana, no sólo es un fraude escandaloso, sino que tiene perniciosas implicancias ideológicas y políticas. Es tratar de identificar a Flor de Retama con la canción ayacuchana, como si fuera su tema más representativo para “senderizar” ideológicamente esta celebración de todo el pueblo ayacuchano.
Esta manipulación evidencia la nostalgia y adhesión por la “violencia revolucionaria”, que todavía persiste en algunos intelectuales y artistas populares; y de otro, el interés de SL de instituir una fecha de culto a la malhadada guerra que asoló nuestro país. En la cual, según consta en el informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, los que pusieron la sangre y el sufrimiento fueron los indígenas y campesinos (50 mil de los 70 mil muertos), los “desabandonados” de siempre.
La épica nacional del siglo xx
Si hay una épica que ha vivido nuestro país, en todas sus regiones y clases sociales, ésta es la migración. Es el fenómeno social más importante del siglo XX y el que ha terminando definiendo las transformaciones sustantivas de nuestro país. Ha sido en suma el que ha definido los rasgos de nuestra modernidad.
Y “Adiós pueblo de Ayacucho” le canta a este proceso histórico como ninguna canción.
El maestro Raúl García Zárate dice que Estanislao (Tani) Medina, el legendario arpista ayacuchano, define la versión final de Adiós Pueblo de Ayacucho, cuando la graba en 1947. Como sabemos, ésta es una canción anónima recopilada por Tani Medina. Raúl García Zárate presenta otra versión, la huamanguina y señorial.
“Adiós pueblo de Ayacucho,
perlas challay,
ya me voy ya me estoy yendo
perlas challay…”
Refleja la vivencia de millones de peruanos en la migración interna desde 1940, que dura hasta nuestros días y anticipó la emigración hacia países extraños. Canta el recuerdo y la añoranza por la patria, la familia y los amigos.
“Huérfano pajarillo” es la otra canción que lamenta el desarraigo, poniendo énfasis en la soledad, la orfandad. Es la voz del Huaccho que deambula por tierras extrañas y que ansía el retorno:
“… Alza tu vuelo
vamos a Ayacucho
donde tus padres
lloran tu ausencia”
De los sufrimientos y desgarros producidos por la migración y que marcaron a fuego a millones de peruanos, estos cantos fueron la expresión más fiel y tanto dentro como fuera del Perú son entonados por los peruanos presos del desarraigo y la nostalgia. Sin duda, Adiós pueblo… es la de más amplia aceptación y reconocimiento. Su condición de canción ayacuchana por excelencia es indiscutible.
En este vasto proceso, los que abandonaron cálidos valles, arenales y playas también tienen lo suyo. “Todos vuelven”, de César Miró (que compite con “Adiós pueblo”… como representación de canto peruano al desarraigo) y El provinciano de Laureano Martínez S., en género de valse, da testimonio de la presencia del canto popular costeño en esta épica nacional. Ambos vieron la luz entre 1938 y 1940, el primero, durante la estadía de Miró en Estados Unidos, y el segundo, en Lima.
La canción social ayacuchana
Para abordar esta reflexión con cierta propiedad hay que ubicar la canción mencionada en el género canción social. Si se tratara de mencionar a alguna canción como representativa de la época de la violencia y que tuviera explícita intencionalidad social, no es fácil la elección, ni “Flor de Retama” tiene asegurada la nombradía. “El Hombre”, de Ranulfo Fuentes, es un tema extraordinario. De honda sensibilidad, de lucha y esperanza:
“Yo no quiero ser el hombre
que se ahoga en su llanto,
de rodillas hechas llagas
que se postra al tirano…”
El propio Ranulfo Fuentes dice: “Pueden parecer algo tristes, pero no son trágicas, ni melodramáticas. Los que piensan que “El hombre” es triste, están equivocados. El dolor: Vallejo trataba en sus obras el dolor humano, no de él mismo, tenía una dimensión, una proyección hacia el futuro. Esa dimensión quise dar en “El hombre”... La proyección de una vida digna para la humanidad, sin diferencia de clases, la igualdad de justicia, la libertad, que no existan dominantes ni dominados…”.
Carlos Falconí es el otro de los grandes compositores que tiene temas importantes como Tierra que duele o Huamanga, que revelan la tragedia de los años violentos.
Si hablamos de una respuesta desde lo más hondo del sentimiento humano, de rebeldía y lucha, pero también de la compasión y la solidaridad, al estilo vallejiano, sin duda “El Hombre”, es la que traduce mejor el reclamo ante la injusticia y la rebeldía transformadora frente a ella.
Pero la obra perdurable, aquella que soporta el paso del tiempo y sigue inflamando nuestros pechos y escociendo nuestros ojos, no la definen los críticos, las empresas discográficas ni un grupo de intérpretes o promotores políticos. Es la criba del tiempo y la sensibilidad popular las que determinan qué canción es la que mejor expresa una época o una épica. “Adiós pueblo de Ayacucho” tiene más de 80 años y sigue lozana y vigente como nunca, y nadie ha organizado un evento para declararla “La canción ayacuchana”.


(2) El Decreto 006/69 iba dirigido a los estudiantes que repetían el año y solo era la reglamentación del inciso b) del Art. 1° de la Ley N° 14693 dada por Fernando Belaúnde Terry, que establecía el régimen de la gratuidad de la enseñanza, en sus diferentes grados y niveles. De acuerdo con el Art. 4° de la misma Ley N° 14693, se suspendía el derecho de gratuidad a aquellos estudiantes que no aprobaran sus estudios regulares, más aún, la Resolución Ministerial N° 668, de 10 de marzo de l965 (Administración Belaúnde), ya señalaba las pensiones y otros derechos que deberían de abonar los alumnos que perdían la gratuidad de la enseñanza. No se diga, entonces, que fue el gobierno militar de Velasco Alvarado el que intentó recortar la gratuidad de la enseñanza secundaria. Los que hemos estudiado en Colegios Nacionales sabíamos que, el que no pasaba invicto el año, al siguiente perdía la gratuidad. Nuestra farándula revolucionaria ha querido hacer de este hecho (amarillito y amarillando) una epopeya con juglar y todo, poniendo al General Velasco como el dragón del "momento histórico". La flor de (o de la) retama se ha convertido en el Canto de los cantares de algunos revolucionarios. La inoportuna publicación del Decreto 006 quedará registrada como parte de la guerra sucia (interna) contra Velasco, dentro del propio gobierno militar. No se olvide que cuando los principales asesores resolvieron dar al general Velasco un baño de popularidad haciendo un periplo por el país, "los otros" le programaron un fusilamiento para cada lugar, aplicando la pena de muerte dada por gobiernos anteriores, de tal manera que Velasco era recibido con un fusilamiento. Aquí, en Arequipa, nos fusilaron al "Apazita", que al poco tiempo fue convertido en una santón con milagros incluidos. Los principales enemigos del General fueron sus más altos funcionarios como José Miguel Rivas Vizcarra, uno de los jefes del Sinamos en Arequipa. Es fácil concluir que el malhadado Decreto 006 solo habría sido parte de una sibilina conspiración para sabotear la obra de Velasco, pocos días antes de que fuera promulgada la Ley de Reforma Agraria.

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